¿Querido papá: cómo tu hija cambió tu vida?

Siempre comentamos lo mucho que la maternidad puede llegar a cambiar nuestras vidas, sin embargo, está más que claro que convertirse en padre o madre también puede cambiar la vida de los hombres completamente. Estos seis hombres son una prueba clara y total de ello, con cambios en perspectivas más profundos de los que alguna vez esperaron. Está claro que para ellos nada volverá a ser igual,especialmente desde que tienen a una pequeña mujer que los llama ‘papá’.

1. “Cambió mi definición de lo que significa ser hombre” – Jaime, 27

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Sandra Gajarova

“Solía pensar que ser hombre implicaba ser fuerte físicamente y nunca demostrar ningún tipo de emoción,sin importar lo que la vida te hiciera vivir. Es sólo ahora, cuando la veo a ella, que me doy cuenta que vivir de esta forma es ser débil y que la verdadera fortaleza se encuentra en sentir”.


2. “Ahora veo la objetificación hacia la mujer de forma mucho más clara” – Juan, 30 años.

“Sé cómo son los chicos y sé que cuando mi pequeña crezca la mirarán y la tratarán como yo y mis amigos solíamos tratar a las chicas a esa edad. Ahora soy mucho más consciente sobre la objetificación hacia la mujer: la ropa, el maquillaje, el escote pronunciado… cualquier cosa que las minimice como personas”.


3. “Me volvió más protector” – David, 29 años

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Sandra Gajarova

“El sólo pensar en que alguien pudiese hacerle daño a mi hija saca todo mi lado protector. Juro que si su primer novio no la trata como una princesa tendremos problemas”.


4. “Hizo que me enamorara de mi esposa otra vez” – Cristobal, 33 años

“Mi hija se parece demasiado a su mamá: incluso tiene gestos iguales a los de ella, como sonreír y cerrar los ojos cuando está muy feliz o morderse el labio cuando tiene miedo. Cuando veo a mi hija veo a mi esposa y no puedo evitar amarlas a ambas mucho más por eso“.


5. Ha hecho que no confíe en los hombres – Daniel, 26 años

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Sandra Gajarova

“Cuando veo a mi pequeño angelito rosado en su cuna cada noche me siento avergonzado de mi género.Mi género tiene tendencias destructivas, después de todo, son siempre los chicos y no las chicas quienes hacen del mundo un lugar peligroso”.


6. Me di cuenta que llorar no está mal – Carlos, 31 años

“La sociedad siempre nos enseña que no debemos llorar, que es importante demostrar y proteger nuestra masculinidad. Sin embargo, una vez que mi hija llegó a mi vida, todo eso cambió. ¡Adiós masculinidad! Es como si hubiese abierto mi corazón a estas emociones y nunca más lo hubiese podido cerrar”.

Fuente: Upsocl