La ESI como oportunidad para la relación familia-escuela

La ESI como oportunidad para la relación familia-escuela

Por Patricio Videla

Catarsis en la sala de profesores v.s. catarsis de madres en la puerta del colegio. Reunión de preceptores/tutores v.s. “chat de mamis”. La relación entre familia y escuela, a pesar de lo favorable que es para el desempeño de los niños y adolescentes, tiene un presente al menos inestable. “Organizamos charlas de prevención de consumos para los padres y vienen los que menos las necesitan” se queja frustrado un directivo. “Me convocan para oír una charla sobre educación y resulta que la clave está en que pase más tiempo con mis hijos, cosa que dejé de hacer para venir a esta charla” se queja en tono jocoso un padre. ¿Cómo trabajar en la educación afectiva y sexual en este contexto?

Primero, es importante conocer los riesgos y desafíos y desafíos más comunes.

El mayor desafío es la desconfianza (rasgo característico de las sociedades donde vivimos). Muchas veces profesores y padres se miran de reojo pensando lo mal que hace el otro su trabajo y cómo eso afecta el propio. Perdemos de vista que cada uno suele hacer lo mejor que puede. Es frecuente la conversación entre profesores que, hablando de un chico con bajo desempeño académico, refieran a la “situación de la casa” o al “abandono de los padres” como la principal causa. Y, también, que padres lleguen al colegio enojados pidiendo vehementemente explicaciones (en el mejor de los casos) por el accionar de un profesor con su hijo. Tenemos que trabajar por dar ese salto de confianza en el otro adulto, en la buena fe y la sincera vocación del otro. Los profesores tenemos que entender que un padre enojado es también el que tiene las energías emocionales para hacer cambios. Y los padres, tenemos que tomarnos un minuto antes de comprar completo el relato de nuestros hijos que unas veces sin mala intención (y otras con cierta habilidad manipuladora), no terminaron de comprender todos los factores que estaban en juego en las decisiones del profesor.

Otro desafío, particularmente visible en el tema de la ed. sexual y afectiva, es la diferencia de criterios que hay entre la escuela y muchas familias. Es improbable que uno encuentre un colegio que lo deslumbre y con el que coincida 100% en su manera de funcionar. Hay muchos factores que los padres tienen en cuenta al elegir colegio (y a veces ponderan de manera creativa): ideario, nivel académico, importancia dada a los idiomas, posicionamiento social de la institución, formación personalizada, valores, modelo pedagógico, enseñanza religiosa, ed. sexual, recomendaciones de conocidos o experiencias personales, cercanía respecto del hogar, entre muchos otros. Entonces suele suceder que, atraídos por el nivel académico y la cercanía, los padres luego difieran del énfasis en determinados valores que el colegio promueve (o deja de promover). En una sociedad plural, es común ver a profesores y padres quedar atrapados en esa tensión.

En el involucramiento de los padres en la vida escolar, son muy frecuentes las clases abiertas, los talleres, las muestras (de música, arte, etc.), la catequesis familiar en los colegios religiosos, algunas charlas formativas para los padres. Un riesgo aquí es caer en el activismo, donde completamos un cronograma nutrido de actividades “para padres” pero inconexas, o con poco valor agregado, que generan culpa a los padres que no pueden asistir todos los meses al colegio en su horario laboral. Otro riesgo también, particularmente de las charlas formativas, es la frustración de la baja convocatoria que sufren muchos colegios (no logran involucrar a más del 10% de los padres, al 10% más comprometido, y que “menos necesita” esas propuestas). Para algunos, ofrecer cursos o talleres online empieza a ser una buena alternativa.

En fin, ¿qué podemos hacer en concreto para mejorar la relación escuela-familia? Desde el colegio hay que tratar de hacer parte a los padres lo más posible.

Los profesores pueden favorecerlo:

– Anticipando cómo se van a ir trabajando los diversos temas. 

– Ofrecerles materiales y recursos. En este sentido, un colegio de Bs. As. armó una lista de difusión por whatsapp con los padres que querían recibir videos o textos breves para reflexionar sobre estos temas.

– Promoviendo hábitos en clase que se prolonguen en casa (por ejemplo hábitos de higiene con los más chicos).

– Fomentando el diálogo entre los distintos miembros de la familia: la clásica entrevista que el alumno tiene que hacer a sus padres no deja de ser un buen recurso, y puede ser especialmente fecunda si se hace sobre temas de ESI.

Las instituciones pueden favorecerlo:

– Teniendo más trabajado y disponible el ideario, el proyecto institucional, los valores centrales que quieren promover. Haciéndolo parte de la vida institucional en la contratación de personal, en las jornadas de capacitación, en las entrevistas de admisión con las familias. Los padres, por su parte, tienen que descubrir qué elementos son innegociables para ellos en un colegio – y no haríamos mal en poner las líneas morales, religiosas o ideológicas en el centro para que no haya contradicciones- y estar cómodos con el ideario de la institución que eligen.

– Fomentando el encuentro personal entre padres y educadores. No sólo convocar a los padres cuando el hijo anda mal. No sólo acercarse al colegio con un reclamo o un ultimatum. Tener instancias de mirarse a la cara y tener conversaciones calmadas sobre qué me podés aportar para que cumpla mejor mi parte de la responsabilidad compartida que tenemos en educar a este chico.

– Teniendo un coordinador o un equipo del área de la ed. sexual y afectiva para asegurar que sea referente de las familias y los profesores, que haya interdisciplinariedad y una mirada global interniveles.

En una sociedad en que es cada vez más difícil ejercer de adultos y la confianza entre desconocidos, el ámbito educativo está llamado a trabajar especialmente para lograrlo. En áreas especialmente sensibles, como la educación sexual y afectiva, que se vaya logrando tiene un peso muy significativo en la vida de nuestros alumnos e hijos.

Podés profundizar estos temas con nuestros cursos online para padres, o para docentes (Educación Global en el Amor, Introducción a la Educación Sexual, Educación Sexual en la Infancia y Educación Sexual en la Adolescencia).

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